Semana 3: “El desborde post abstinencia”

Hola a todos: reaparecí.

 

Primero quiero agradecerles los saludos por mi cumpleaños, el amor que me transmitieron en los mensajes y el apoyo en este viaje. Para mi es muy lindo ir leyendo las inquietudes y preguntas que les surgen a partir de los relatos. Es enriquecedor, me ayuda a tener presente que hay infinitas maneras de mirar lo mismo. Tantas maneras como personas mirando. Gracias por compartir y por recibirme.

 

Muchos preguntaron que pasó que no escribí “La semana 3”, y el motivo fue que estuve en plena resistencia.


 

La semana 1 fue una limpieza física, en la que predominaron las purgas. Mirando para atrás puedo decir que fue la mas fácil de transitar.

 

La semana 2 tuvo mas que ver con lo emocional, por la Camalonga. Como no podía comer dulces, que es precisamente mi adicción, se me movieron un montón de emociones, sensaciones y sentimientos. Igual venía bien, porque era todo un descubrimiento, tenía sensaciones nuevas, el cuerpo sin dulces funciona realmente de otra manera y yo estaba focalizada en investigar vivencialmente como era esa nueva manera de funcionar.

 

En la semana 3, después del corte de Camalonga, ya podía volver a comer dulces, con moderación porque el proceso de limpieza continúa. Y lo que predominó fue la limpieza mental, que en mi caso, diría “la mugre mental”. Al tener la posibilidad de comer ya dependía de mi elección, y no es lo mismo comer una fruta o comer una tostada con miel, que tomar un helado o una torta de chocolate.

 

Esto que para otras personas puede ser muy simple, en mi caso es un agujero negro. Es mi punto más loco. Y así estaba: totalmente disociada, en mi cabeza había una discusión permanente, obsesiva. Una Inés convencida de seguir este camino, la otra que planeaba las transgresiones más groseras. Tenía sueños con todo lo prohibido, me despertaba 3, 4 veces por noche. Realmente la semana máaaas difícil: me obsesioné, me enojé, me perdoné, me volví a encaminar, me volví a descarrilar, y así estuve. Estoy en pleno viaje y por momentos, por dentro, siento vacío… ¿Lograré llenarlo de AMOR en vez de llenarlo de comida? Por ahora solo me queda escribir los puntos suspensivos… Igual estoy convencida de quedarme porque me lo dicta mi corazón. Todavía no hice la primera dieta así que no se como será, pero en mi corazón hay un convencimiento tal que lo único que me inspira es seguirlo.


Gracias a los años de terapia gestáltica y al trabajo con mis polaridades, tengo muy incorporado el tercer lugar (el terapeuta interno), desde el cual observé pacientemente la gran discusión interna, me dí el tiempo necesario para que se desarrolle y confié en que por más fuerte y desbordante que sea, siempre termina.

 

Ya habiendo probado todos los sabores de helado de las frutas selváticas, habiendo hecho una visita a la fábrica de chocolates “La Orquidea” de excelente calidad y hasta habiendo entrevistado al ingeniero a cargo para aprender todos los proceso del cacao desde su cultivo hasta la venta: la tormenta pasó… y les puedo volver a escribir. Sigo en la semana 4…

 

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